31 agosto 2011
10 agosto 2011
De la inspiración a la acción
Dejé pendiente el punto número cinco cuando escribí: Vender(te) la respuesta. Se trata del 99% restante, aquéllo que pasa después de la inspiración y que lleva las buenas ideas a la acción.
Más que un argumento, el punto número cinco consiste en dos personajes y algunas preguntas que te quiero presentar.
Mira. Ahora que comienzo a escribir de nuevo -y creo que aplica de una forma similar cada vez que "ejecuto" cualquier tarea- se interponen en mi camino algunos "fantasmas". Creo que nos pasa a todos. Es como parte de nuestra programación humana.
El primer fantasma es el Sr. Swaheid, lo acabo de bautizar así. Él es el típico "cuate de hamaca" al que le da flojera todo. Nunca cierra la puerta, ni sube la tapa del baño, no habla porque gasta las palabras, no se levanta porque se desgasta. Es de los que permanece sentado en una mecedora afuera de su casa mientras ve el mundo pasar. Y, cada vez que se aparece, me dice en un tono pasivo: "¿a dónde vas?, ¿para qué sales?, ¡ni quién te vaya a escuchar!, ¡mejor quédate sentado, como yo!, ¡mírame! soy muy feliz." A veces incluso habla más agresivo "se van a reír de ti", "te vas a meter en problemas".
Seth Godin le dice "el cerebro de lagarto" porque es el que siempre amplía los miedos y nos presenta mil excusas para dejar de hacer lo que queremos. Por ejemplo, en las mañanas, cuando estoy más modorro, mi cerebro a veces presenta las 15 razones por las cuales no debo salir temprano a ejercitarme. Swaheid significa flojera en algunas tribus de África.
El segundo fantasma es el Sr. Strimen. Él es el crítico, el amargado. A diferencia de Swaheid, Strimen aparece siempre a última hora y es hiperactivo; siempre tiene objeciones; siempre da la contra. Strimen es hyper-perfeccionista. Su carta de presentación es "muévele aquí", "todavía puedes cambiarle acá" o "¿apoco entregarás eso?". Aparece vestido de traje, pero sólo son apariencias. Por dentro es pura podredumbre. De hecho, hay quienes dicen que el Sr. Strimen es Swaheid disfrazado. Hay quienes creen que son como dos extremos que se tocan.
Y ahora sí la pregunta, ¿cómo le haces tú para deshacerte de estos fantasmas y llevar las ideas a la acción?, ¿conoces otros fantasmas?, ¿qué nos recomendarías a los que tenemos un temperamento más idealista y nos enfocamos más en la inspiración que en la acción?
Por cierto, ¿cómo te fue en tu primera clase?, ¿alguna experiencia que quieras compartir?
29 julio 2011
Inspirar(te)

Tienes razón cuando relacionas el éxito con la capacidad de inspirar. Y, sí, los griegos estaban en la verdad: la inspiración puede ser entendida como un arrebato de los dioses.Pero la inspiración también se puede provocar o estimular. La necesidad ha sido por excelencia el modo de provocar la inspiración, ya lo decía Platón "la necesidad es la madre de la invención". Pero "la necesidad" se puede entender de muchos modos. Por eso, te voy a decir lo que a mí me funciona:
26 julio 2011
Vender(te): La respuesta
Andrés Oliveros y yo estamos iniciando un "Proyecto Maestro" (del que no podemos hablar todavía, salvo que seas Andrés u Óscar).
Andrés es un tipo balanceado: lee, hace ejercicio y come bien. Es como todos los mensajes en letritas blancas que ponen en los anuncios de TV combinados en una sola persona. Además, es notoriamente divertido, quiere ser hipster -si no me creen, vean su reloj- y toca la guitarra como un semi-semidios. Imagínate el mejor guitarrista del mundo. ¿Ya? Bueno, Andrés se sienta a comer en la misma mesa con él.
También es escritor y sabe, como yo, que la vida es muy chida. Por eso, busca hacer puras cosas que le gusten. Piensa principalmente como humanista, con una visión de la Historia (y de las leyes) muy estructurada. Pueden descubrir más acerca de él en Mondoli, su blog.
Él explica en qué consistirán nuestras siguientes entradas. Haz click aquí para averiguarlo.
Te lo adelanto. Le escribo a él y a ti también.
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Andrés.
Te voy a decir algo simple que aprendí sobre vender: ya no está de moda. Creo que se lo aprendí a Daniel Macías, mi socio en BANG!
Nadie quiere vender y, sobretodo, nadie quiere que le vendan. ¡Qué flojera! Ya no tenemos tiempo para eso.
A todos nos ha pasado. El clásico vendedor que llega a casa vendiendo mil y un maravillas: la nueva crema que te tanea como si hubieras estado en la playa por dos o tres meses, el gel que adelgaza, el método de lectura rápida... ¡Le cierras la puerta!, ¡sal!, ¡no me interesa!
Más aún, los vendedores -los malos vendedores- ahora hasta regalan conciertos, pases al cine y hasta vacaciones para que los escuches un momento.
Recopilaré cuatro grandes ideas que funcionan en mi campo y, por lo que veo, en todos los campos. Ojalá te sirvan. Cuando los leas verás que vender puede sustituirse por invitar. Invitar es mucho más a gusto.
1. Trabaja duro (me lo enseñó la vida)
Sólo de ese modo tendrás algo de valor para dar. No han descubierto una manera más fácil. O trabajas o trabajas.
Y parece evidente. Nadie sigue y nadie compra lo que no vale. Tú mismo lo decías ayer: dale valor a lo que haces.
2. Sé interesante, no perfecto (se lo aprendí a Seth Godin)
Es imposible ser perfecto y mantenerlo -no es humano- y es, de hecho, aburrido. Puedes pretender ser perfecto por un tiempo pero, en el momento en que bajes la guarda y dejes de serlo, la gente dejará de creer en ti.
Es mejor ser interesante. Cuando eres interesante, mantienes fresco ese misterio que te permite dejar de ser interesante por un tiempo y ¡no importa! la gente esperará por ti. El interesante se enfoca en darle textura a las cosas, en las relaciones interpersonales, en la persona.
En conclusión, sé interesante e interésate en los demás.
3. Sé un visionario (me lo dijeron Jens Martin Skibsted y Rasmus Bech Hansen)
La gente muestra interés cuando puede ser guiada por una mente con una visión clara del mundo, con una estructura de valores única y una cultura que enriquece.
Esa visión tiene que estar integrada y ser consistente a lo largo del proyecto -o de la clase, en tu caso-; es la que va a provocar, es el poke.
4. Inspira (del maestro Simon Sinek)
Los grandes líderes, los que inspiran, se comunican de una forma especial. Simon Sinek lo explica muy bien con su "Golden Circle", y me recuerda un poco a mis clases de filosofía o periodismo: ¿por qué?, ¿cómo? y ¿qué?
De acuerdo con este modo de pensar, todos sabemos al 100% "qué" es lo que hacemos, es lo más superficial, lo más notorio; algunos saben "cómo" lo hacen, los procedimientos, los procesos; pero muy pocos saben "por qué" lo hacen: ¿por qué me levantan cada mañana?, ¿por qué hago lo que hago? Como resultado de esto, la mayoría de la gente se comunica de afuera hacia adentro, empezando por el "qué". Son pocos los que hablan, piensan y actúan de adentro hacia afuera.
Sinek usa el ejemplo de Apple:
"Si Apple fuera como todas las demás, su mensaje de mercadeo diría algo así: "Fabricamos computadoras geniales. Están muy bien diseñadas, son sencillas y fáciles de usar. ¿Quieres comprar una?" No. (...) es poco inspirador. Apple realmente se comunica así: "En todo lo que hacemos, creemos en el cambio del status quo. Creemos en un pensamiento diferente. La manera como desafiamos el status quo es haciendo productos muy bien diseñados, sencillos y fáciles de usar. Sencillamente hacemos computadoras geniales. ¿Quiere comprar una?" Completamente diferente, ¿verdad?"
La gente no compra los qué's, sino el porqué.
Yo te preguntaría ¿por qué te despiertas cada mañana?
Piénsalo, seguro los profesores que recuerdas trabajaban duro, eran interesantes y visionarios, personas con la capacidad de inspirar.
14 abril 2010
Le Peuple Migrateur (Winged Migration)
“La historia de las aves migratorias es la de una promesa… la promesa de regresar. Si realizan viajes, con frecuencia de miles de kilómetros, expuestos a grandes peligros; si cruzan sobre las más altas montañas, extensos océanos, ardientes desiertos; si se enfrentan a inclemencias, es para responder mejor a una necesidad: sobrevivir”. Jaques Perrin.
Le Peuple Migrateur, de Jaques Perrin, es un documental -"una leyenda de la naturaleza"- que muestra el viaje migratorio de las aves.
Ya había visto este documental hace unos tres años y lo había encontrado espectacular. Aproveché, por eso, la oportunidad que se nos presentó en clase de tv para rentarlo otra vez. Y, después de horas de búsqueda sin fruto en las tiendas de video locales, decidí verlo por Internet.
A pesar de la mediana calidad de YouTube, el filme es un verdadero agasajo a los sentidos, un homenaje a la creación. En el mismo, se muestran admirabilísimas tomas aéreas, terrestres y marítimas de los siete continentes: ciudad y campo, desierto y nieve, desde la Muralla China hasta la Torre Eiffel, Brasil, Canadá, Guinea Francesa, India, España, Kenia, Estados Unidos, Nepal y Polonia.
Gracias a estas mismas tomas, el director logra hacernos sentir como un ave más o, quizás sería más correcto decir, convierte al ave en persona. Esta experiencia se completa con el apoyo de los variados sonidos de ave que acompañan la extraordinaria pieza musical de Bruno Coulais (que nos recuerda Microcosmos o Les Choristes). Es increíble la manera en que se utiliza este recurso, pues pareciera son las aves mismas quienes van creando la música.
El filme es un justo medio entre lo narrativo y lo meramente documental; entre lo artístico y lo meramente didáctico. Nunca había visto tantas historias, tantos personajes –de hecho no sabía que existían tantas especies de aves-, en una composición tan espectacular.
Me impactó el dramatismo que nos deja ver el director en el "climax" de la película, en donde de pronto un cazador dispara y aniquila a algunos de nuestros "personajes", seguida por la toma de las fábricas y los desperdicios tóxicos o las jaulas con animales de la última parte. Nos muestra allí la manera en que el hombre mismo representa uno de los principales peligros de esta lucha por la supervivencia (sí, el discurso de Avatar no es nuevo).
El final es también impactante y suave: sorprendente el ave que consigue escapar por su propia cuenta en el Amazonas. Lo suficientemente conmovedor para mirarlo otra y otra vez.