13 noviembre 2011
Nuevos caminos
Hace algunas semanas, he estado experimentando wordpress como nueva plataforma para mi blog.
Visítenlo aquí y suscríbanse en la columna lateral derecha. Es muy fácil, sólo escriban su correo en el recuadro blanco y hagan click en "follow". Los espero allá.
Muchas gracias por todos los momentos que pasamos juntos en blogger. Es hora de algo nuevo.
Saludos,
26 octubre 2011
La enfermedad de la lombriz, parte 1
-"Buenos días"
-"¡buenas!"
-"A ejercitarte para empezar bien la semana, ¿no?"
-"Así es, así es..."
24 octubre 2011
El niño y el vagabundo
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| Cuidado con el vagabundo |
10 octubre 2011
El principio de la aclamación
Varias veces he usado la expresión "hablando del rey de Roma" o "hablando del diablo y se asoma", pero nunca con tanta razón como hoy. Y es que creo en el principio de aclamación; que cuando hablas de alguien, a veces, lo aclamas. Hoy me sucedió dos veces.
Resulta que estaba preocupado porque un cliente, Jorge, cumplió años el fin de semana y yo no lo había felicitado. Le dije a Daniel, mi socio en BANG!, "Dan, creo que Jorge cumplió años el viernes y no lo felicitamos ni le mandamos la red box como a la mayoría de nuestros clientes".
En eso se escuchó la puerta. ¿Adivinen quién iba entrando? ¡Precisamente Jorge!
"¡¡¡Jorge!!!, no es posible, justo estaba hablando de ti", le dije. Seguramente pensó: "¡ay!, no manches". Se sentó junto a mi escritorio, lo felicité y comenzamos a hablar de lo que nos concernía.
Jorge se dedica, entre otras cosas, al negocio de la ganadería. Mientras hablaba con él se me ocurrió otro cliente con el que teníamos proyectos pendientes, Mau. De hecho Mau y Jorge se dedican a lo mismo. Le dije a Jorge "Jorge, tengo un cliente que hace lo mismo que tú, déjame te enseño el sitio web que le hicimos"
En eso se escuchó la puerta. ¿Saben quién era? Era Mau.
No me la podía creer. ¡¡¿Dos veces el mismo día?!!
Presenté a Jorge con Mau y hablaron de ganado en un idioma que parecía distinto al español. Que las fronteras y los precios y las vacas...
Qué padre es presentar a dos personas que comparten temas de conversación entre sí. Más interesante aún que dos clientes se conozcan en tu terreno. Pero, sobretodo, qué curioso pensar en alguien y que, en poco tiempo, se aparezca en la puerta de tu oficina.
Yo por eso tengo a Steve Jobs en "el escritorio" de mi Mac. A ver si da resultado.
31 agosto 2011
10 agosto 2011
De la inspiración a la acción
Dejé pendiente el punto número cinco cuando escribí: Vender(te) la respuesta. Se trata del 99% restante, aquéllo que pasa después de la inspiración y que lleva las buenas ideas a la acción.
Más que un argumento, el punto número cinco consiste en dos personajes y algunas preguntas que te quiero presentar.
Mira. Ahora que comienzo a escribir de nuevo -y creo que aplica de una forma similar cada vez que "ejecuto" cualquier tarea- se interponen en mi camino algunos "fantasmas". Creo que nos pasa a todos. Es como parte de nuestra programación humana.
El primer fantasma es el Sr. Swaheid, lo acabo de bautizar así. Él es el típico "cuate de hamaca" al que le da flojera todo. Nunca cierra la puerta, ni sube la tapa del baño, no habla porque gasta las palabras, no se levanta porque se desgasta. Es de los que permanece sentado en una mecedora afuera de su casa mientras ve el mundo pasar. Y, cada vez que se aparece, me dice en un tono pasivo: "¿a dónde vas?, ¿para qué sales?, ¡ni quién te vaya a escuchar!, ¡mejor quédate sentado, como yo!, ¡mírame! soy muy feliz." A veces incluso habla más agresivo "se van a reír de ti", "te vas a meter en problemas".
Seth Godin le dice "el cerebro de lagarto" porque es el que siempre amplía los miedos y nos presenta mil excusas para dejar de hacer lo que queremos. Por ejemplo, en las mañanas, cuando estoy más modorro, mi cerebro a veces presenta las 15 razones por las cuales no debo salir temprano a ejercitarme. Swaheid significa flojera en algunas tribus de África.
El segundo fantasma es el Sr. Strimen. Él es el crítico, el amargado. A diferencia de Swaheid, Strimen aparece siempre a última hora y es hiperactivo; siempre tiene objeciones; siempre da la contra. Strimen es hyper-perfeccionista. Su carta de presentación es "muévele aquí", "todavía puedes cambiarle acá" o "¿apoco entregarás eso?". Aparece vestido de traje, pero sólo son apariencias. Por dentro es pura podredumbre. De hecho, hay quienes dicen que el Sr. Strimen es Swaheid disfrazado. Hay quienes creen que son como dos extremos que se tocan.
Y ahora sí la pregunta, ¿cómo le haces tú para deshacerte de estos fantasmas y llevar las ideas a la acción?, ¿conoces otros fantasmas?, ¿qué nos recomendarías a los que tenemos un temperamento más idealista y nos enfocamos más en la inspiración que en la acción?
Por cierto, ¿cómo te fue en tu primera clase?, ¿alguna experiencia que quieras compartir?
29 julio 2011
Inspirar(te)

Tienes razón cuando relacionas el éxito con la capacidad de inspirar. Y, sí, los griegos estaban en la verdad: la inspiración puede ser entendida como un arrebato de los dioses.Pero la inspiración también se puede provocar o estimular. La necesidad ha sido por excelencia el modo de provocar la inspiración, ya lo decía Platón "la necesidad es la madre de la invención". Pero "la necesidad" se puede entender de muchos modos. Por eso, te voy a decir lo que a mí me funciona:
26 julio 2011
Vender(te): La respuesta
Andrés Oliveros y yo estamos iniciando un "Proyecto Maestro" (del que no podemos hablar todavía, salvo que seas Andrés u Óscar).
Andrés es un tipo balanceado: lee, hace ejercicio y come bien. Es como todos los mensajes en letritas blancas que ponen en los anuncios de TV combinados en una sola persona. Además, es notoriamente divertido, quiere ser hipster -si no me creen, vean su reloj- y toca la guitarra como un semi-semidios. Imagínate el mejor guitarrista del mundo. ¿Ya? Bueno, Andrés se sienta a comer en la misma mesa con él.
También es escritor y sabe, como yo, que la vida es muy chida. Por eso, busca hacer puras cosas que le gusten. Piensa principalmente como humanista, con una visión de la Historia (y de las leyes) muy estructurada. Pueden descubrir más acerca de él en Mondoli, su blog.
Él explica en qué consistirán nuestras siguientes entradas. Haz click aquí para averiguarlo.
Te lo adelanto. Le escribo a él y a ti también.
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Andrés.
Te voy a decir algo simple que aprendí sobre vender: ya no está de moda. Creo que se lo aprendí a Daniel Macías, mi socio en BANG!
Nadie quiere vender y, sobretodo, nadie quiere que le vendan. ¡Qué flojera! Ya no tenemos tiempo para eso.
A todos nos ha pasado. El clásico vendedor que llega a casa vendiendo mil y un maravillas: la nueva crema que te tanea como si hubieras estado en la playa por dos o tres meses, el gel que adelgaza, el método de lectura rápida... ¡Le cierras la puerta!, ¡sal!, ¡no me interesa!
Más aún, los vendedores -los malos vendedores- ahora hasta regalan conciertos, pases al cine y hasta vacaciones para que los escuches un momento.
Recopilaré cuatro grandes ideas que funcionan en mi campo y, por lo que veo, en todos los campos. Ojalá te sirvan. Cuando los leas verás que vender puede sustituirse por invitar. Invitar es mucho más a gusto.
1. Trabaja duro (me lo enseñó la vida)
Sólo de ese modo tendrás algo de valor para dar. No han descubierto una manera más fácil. O trabajas o trabajas.
Y parece evidente. Nadie sigue y nadie compra lo que no vale. Tú mismo lo decías ayer: dale valor a lo que haces.
2. Sé interesante, no perfecto (se lo aprendí a Seth Godin)
Es imposible ser perfecto y mantenerlo -no es humano- y es, de hecho, aburrido. Puedes pretender ser perfecto por un tiempo pero, en el momento en que bajes la guarda y dejes de serlo, la gente dejará de creer en ti.
Es mejor ser interesante. Cuando eres interesante, mantienes fresco ese misterio que te permite dejar de ser interesante por un tiempo y ¡no importa! la gente esperará por ti. El interesante se enfoca en darle textura a las cosas, en las relaciones interpersonales, en la persona.
En conclusión, sé interesante e interésate en los demás.
3. Sé un visionario (me lo dijeron Jens Martin Skibsted y Rasmus Bech Hansen)
La gente muestra interés cuando puede ser guiada por una mente con una visión clara del mundo, con una estructura de valores única y una cultura que enriquece.
Esa visión tiene que estar integrada y ser consistente a lo largo del proyecto -o de la clase, en tu caso-; es la que va a provocar, es el poke.
4. Inspira (del maestro Simon Sinek)
Los grandes líderes, los que inspiran, se comunican de una forma especial. Simon Sinek lo explica muy bien con su "Golden Circle", y me recuerda un poco a mis clases de filosofía o periodismo: ¿por qué?, ¿cómo? y ¿qué?
De acuerdo con este modo de pensar, todos sabemos al 100% "qué" es lo que hacemos, es lo más superficial, lo más notorio; algunos saben "cómo" lo hacen, los procedimientos, los procesos; pero muy pocos saben "por qué" lo hacen: ¿por qué me levantan cada mañana?, ¿por qué hago lo que hago? Como resultado de esto, la mayoría de la gente se comunica de afuera hacia adentro, empezando por el "qué". Son pocos los que hablan, piensan y actúan de adentro hacia afuera.
Sinek usa el ejemplo de Apple:
"Si Apple fuera como todas las demás, su mensaje de mercadeo diría algo así: "Fabricamos computadoras geniales. Están muy bien diseñadas, son sencillas y fáciles de usar. ¿Quieres comprar una?" No. (...) es poco inspirador. Apple realmente se comunica así: "En todo lo que hacemos, creemos en el cambio del status quo. Creemos en un pensamiento diferente. La manera como desafiamos el status quo es haciendo productos muy bien diseñados, sencillos y fáciles de usar. Sencillamente hacemos computadoras geniales. ¿Quiere comprar una?" Completamente diferente, ¿verdad?"
La gente no compra los qué's, sino el porqué.
Yo te preguntaría ¿por qué te despiertas cada mañana?
Piénsalo, seguro los profesores que recuerdas trabajaban duro, eran interesantes y visionarios, personas con la capacidad de inspirar.
14 abril 2010
Le Peuple Migrateur (Winged Migration)
“La historia de las aves migratorias es la de una promesa… la promesa de regresar. Si realizan viajes, con frecuencia de miles de kilómetros, expuestos a grandes peligros; si cruzan sobre las más altas montañas, extensos océanos, ardientes desiertos; si se enfrentan a inclemencias, es para responder mejor a una necesidad: sobrevivir”. Jaques Perrin.
Le Peuple Migrateur, de Jaques Perrin, es un documental -"una leyenda de la naturaleza"- que muestra el viaje migratorio de las aves.
Ya había visto este documental hace unos tres años y lo había encontrado espectacular. Aproveché, por eso, la oportunidad que se nos presentó en clase de tv para rentarlo otra vez. Y, después de horas de búsqueda sin fruto en las tiendas de video locales, decidí verlo por Internet.
A pesar de la mediana calidad de YouTube, el filme es un verdadero agasajo a los sentidos, un homenaje a la creación. En el mismo, se muestran admirabilísimas tomas aéreas, terrestres y marítimas de los siete continentes: ciudad y campo, desierto y nieve, desde la Muralla China hasta la Torre Eiffel, Brasil, Canadá, Guinea Francesa, India, España, Kenia, Estados Unidos, Nepal y Polonia.
Gracias a estas mismas tomas, el director logra hacernos sentir como un ave más o, quizás sería más correcto decir, convierte al ave en persona. Esta experiencia se completa con el apoyo de los variados sonidos de ave que acompañan la extraordinaria pieza musical de Bruno Coulais (que nos recuerda Microcosmos o Les Choristes). Es increíble la manera en que se utiliza este recurso, pues pareciera son las aves mismas quienes van creando la música.
El filme es un justo medio entre lo narrativo y lo meramente documental; entre lo artístico y lo meramente didáctico. Nunca había visto tantas historias, tantos personajes –de hecho no sabía que existían tantas especies de aves-, en una composición tan espectacular.
Me impactó el dramatismo que nos deja ver el director en el "climax" de la película, en donde de pronto un cazador dispara y aniquila a algunos de nuestros "personajes", seguida por la toma de las fábricas y los desperdicios tóxicos o las jaulas con animales de la última parte. Nos muestra allí la manera en que el hombre mismo representa uno de los principales peligros de esta lucha por la supervivencia (sí, el discurso de Avatar no es nuevo).
El final es también impactante y suave: sorprendente el ave que consigue escapar por su propia cuenta en el Amazonas. Lo suficientemente conmovedor para mirarlo otra y otra vez.
09 febrero 2010
Las cinco de "la mala suerte"
Dicen que un día se puede pintar de rojo cuando te levantas con el pié izquierdo. Yo quisiera agregar un par de momentos y sentimientos a la anterior experiencia de fortuna. Igual y logremos posicionar alguna de éstas y eliminar el “pié”, que ningún sentido hace y sólo discrimina a los zurdos.
Y acá van.
¿Por qué no poner “Levantarse al son del graznido de un pato”? Ese desesperante "cuak-cuak" agudo y grave que no deja de acrecentar la ira día tras día cuando uno vive en la ciudad... Si no es universal, podríamos poner mejor “el sonido que emita cualquier animal”. De hecho, yo mismo tengo una respuesta automática y –así como los perros- maldigo a las madres de todo el mundo cada vez que empieza un sonido repetitivo. Todos lo hacemos ¿apoco no? En esta categoría se incluirían alarmas de carros olvidados, música, gente “cantando” al son de un karaoke, entre otras cosas.
El segundo lugar se lo lleva “el celular a deshoras”. Ya que te levantó el pato, perro, gato, auto, karaoke o cualquier otro sonido exterior, estás a punto de quedarte dormido otra vez y suena el teléfono. Es tu mamá que sólo quiere ver si estás bien: “¿cómo estás mijito?, ¿bien?, me quedé con pendiente porque ayer llegaste tarde…” No es que mi madre sea así. Si lo fuera, apagaría mi celular. Pero sí que me han hablado otras personas y es de lo peor. Mala suerte número dos.
Tercera. ¡La típica! "En el baño no hay agua caliente". Acá no hay qué describir más: el sentimiento es universal. Conozco tres personas en el mundo que se bañan con agua fría… dos de ellos carecen de sano juicio. Tener que entrar a ducharse con agua fría es de esos signos que explicitamente indican el infortunio. Yo me pongo a rezar cuando me pasa. ¡No vaya ser que después choque!
Y la cuarta es esa: “situaciones que tengan qué ver con el tráfico o con tu auto”. O chocas o sales de tu casa y la batería del auto misteriosamente está descargada –aún y cuando la acabas de cambiar por una nueva-; o los semáforos te tocan –todos- en rojo; o señoras al celular se cruzan por tu camino sin hacer señales; o estacionas tu auto recién lavado cerca de la sobra de un árbol y, en menos de 15 minutos, lo encuentras lleno de popó de pájaro; o no encuentras estacionamiento en la UDEM.
Y el quinto y último sería –podría ser- relacionado con tu ropa. Cuando ya parece que nada más te puede salir mal, se te caen los tostitos con queso sobre la camisa que estrenabas ese día, se te rompe el pantalón en medio de la universidad o, peor aún –y acá quizá sonará familiar- derramas accidentalmente el café sobre la corbata favorita.
La lista de situaciones relacionadas con la mala suerte continuará en otro blog que se llame “negatividad”. Ahí incluiremos la corrupción, la burocracia, la pobreza, los terremotos, las marchas y manifestaciones de los últimos días, los diputados plurinominales, algunos locutores de radios y sus esposas, la crisis económica, entre otras cosas. Pero como premoniciones es feliz y siempre versa sobre estupideces menos condenadas, quizá nunca veas esa lista aquí.
04 febrero 2010
Sueños de un futbolero frustrado
Cuando un sueño es bueno y es interrumpido por el despertador o por cualquier otra cosa, la primera reacción usual es: "mi!”$·%&erda, no quiero despertar".
Sé que para algunos de nosotros esa reacción es regular. No creo en los que dicen que amanecen con una sonrisa o una oración -eso quizá viene después-. Somos muchos más –pienso- los que generalmente queremos guardar unas horas más nuestro cuerpecito en esas sábanas limpias con olor a "flores del campo" o "brisa del mar". Por algo se inventó el botón de SNOOZE -un genio, por cierto, Mr. Snooze-.
Pero este post no es para describir esa curiosa sensación de tomar conciencia después de un sueño pesado. Quiero, más bien, hablar específicamente de mi sueño de anoche.
Bien. Estaba en un gran salón. No era un salón normal, sino –insisto- un gran salón de eventos. Allí se encontraban varios personajes que han aparecido por mi vida en los últimos 7 años –sólo 7 años porque hasta ahí registra mi memoria conciente… lo demás son sólo breves olores, historietas, algunos videos y fotografías, entre otras cosas-.
En ese salón estaban algunos de mis compañeros de preparatoria. Específicamente aquellos que aborrecía más, los que menos esperaría ver. En mi sueño, sin embargo, eran mis más grandes amigos. De hecho compartíamos la mesa vestidos de gala. Smoking. No sé, no me acuerdo de más detalles.
Uno de ellos interrumpió de pronto la conversación y contó un par de chistes acerca de nuestra adolescencia. Se recordaron anécdotas –me permitiré decirlo- y así. No son importantes los temas que se trataron en la mesa. La comida era más que deliciosa.
También estaban allí algunos maestros de filosofía y otros de comunicación, gente con la que he compartido trabajos, proyectos, algunos familiares queridos y otros no tan queridos, todo parecía espectacular.
Pero ese día había un evento más. Era el clásico regio de futbol y además coincidía que era la final del torneo por primera vez en la historia. Esa tremenda coexistencia provocó que mis manos comenzaran a sudar. Me tenía con los nervios expuestos –no sé cómo más expresar esa tensión inmensa y no sé por qué razón en mi sueño un evento de tal naturaleza provocó tales cosas-.
El asunto es que no tenía boletos y quería ir. Lo comenté con uno de mis excompañeros de preparatoria, quien tomó sus cosas y me dijo: “sígueme”. Salimos del lugar, tomamos un metro –sería romano, porque el regio no era-, llegamos a un lugar en donde estaba su auto y nos dirigimos al estadio pero, antes de llegar a la calle que te lleva directamente al mismo, tomamos otro camino.
-“Te equivocas”, dije.
-“¡No!, espera…” respondió. Y agregó “no comas ansias, ya casi llegamos.”
Escuchábamos algo así como Maná o Caifanes. Recuerdo varias canciones específicas, pero no las digo para guardar el anonimato del dueño del coche.
Luego de unos 5 minutos de rodeos y callejones, llegamos a nuestro destino. Era una pequeña puerta de cómo un metro cuadrado.
-“¿Y ahora qué?”, pregunté
-“Nada, pues hay qué entrar por ahí.”
-“¿¡Qué!?, ¡ni ma%$·es!”, dije claramente.
-“Guey, confía en mí.”
En ese momento ya estaba más conciente. De esas veces en donde el sueño se empieza a mezclar un poco más con la realidad o no sé. Ya no quería entrar –al menos no tanto- y ya no me fiaba de esa persona.
-“Por qué confiaría en ti, si apenas te conozco. En realidad no eres mi amigo.” Grité, como si estuviera en una serie de televisión americana.
-“Bueno” –respondió- “¡como quieras!, entraré primero yo.”
No me quedó más opción que seguirle. No pensé en la claustrofobia, en lo elegante que estaba para ir al estadio, en lo sucio que pudiera estar aquel misterioso túnel, en que nada era lógico, en que no llevaba a Fátima conmigo, en dónde estaría en ese momento y en un par de cosas más.
Y de pronto mis oídos comenzaron a escuchar algo. Un ruido que iba creciendo.
-“¿Listo?” dijo mi compañero.
-“¡Más que listo!”
Se escucho un golpe fuerte, seguido por el peculiar sonido de tumulto bochinchero del estadio: AAAAHHHHHHHH… seguido por el estrepitoso sonido de mi maldito despertador. PIP, PIP, PIP, PIP, PIPIPIPI, PIPIPIPI, PIPIPIPI, PIPIPIPI, PIPIPIPIPIPIPIPIPIPI…. Y me desperté.
02 febrero 2010
La receta del día
Y, así como la Julia llegaba a escribir sus recetas después de días pesados, así yo les pongo hoy mi primera:
10 pasos para "adquirir" gripa en esta temporada.
1. Levántate.
Abre los ojos, apaga el despertador, encuentra tus pantuflas debajo de la cama y póntelas (el diccionario de Word sugiere: móntelas). Toma un baño. Desayuna ligero.
2. Trabaja.
Déjate empapar por un día regular de trabajo: estrés, buena música, comida rápida, pendientes que eran para ayer, y los puntos suspensivos que convengan. Oscurece (sin la b).
3. Dirígete hacia la UDEM en horario de 7 a 10.
Equis. No tiene gran complicación. Si los días están pesados y el tráfico cada vez peor, simplemente piensa en los niños de Haití o en Salvador Cabañas y agradece tu estado actual. Respira, quizás sea el único momento del día de tranquilidad. Si llueve, maneja con precaución.
4. Muestra tu credencial al entrar.
Con esta inseguridad, ahora desconfían de uno hasta en la universidad, que debería ser un segundo hogar. ¡Ni hablar!
5. Estaciona tu auto en el ranchito más cercano.
Después de 15 minutos de espera, puede que te toque un lugar a menos de 10 minutos del salón de clases.
6. Encuentra tu salón.
No importa cuán despistado seas, la UDEM te ayudará a clasificar los pisos por colores. Todo es más fácil acá.
7. Toma apuntes.
Pon atención. No vaya ser que al profesor se le ocurra poner examen.
8. Si te dan break y no fumas, acompaña a los que sí tienen el vicio.
Así igual y agarras algo bueno de ahí también.
9. Sal de clases
La parte más interesante. Quizá siga lloviznando para ese momento. Tú pensabas que hacía menos frío así que ibas desabrigado. ¡No te apures! Esa agua es como rocío. Salta los charcos que aparezcan por el camino, no importa cuán grandes sean. Si cruzas ríos, moja tus pies: es lo mejor que puedes hacer. Y en ranchito, ¡qué mejor!: empaniza (el diccionario sugiere empaliza) tu calzado con el sabor de un buen lodo.
10. Sube a tu auto.
Lo que faltaba simplemente era que la calefacción no sirviera y que acabaras de lavar tu auto para terminar un buen día de la Candelaria.
01 febrero 2010
Wall-e, el futuro y la imaginación
Un buen amigo tuvo sueños sobre la humanidad futurista: sin cejas o pestañas, sin cabello, sin uñas, sin un pelo, sin células muertas que "invadieran" nuestros cuerpos. Pregunté, ¿lo viste en tu bola de cristal? No, respondió, pero es de alguna manera lógico…
Y de lógica a veces la imaginación no tiene una gota. De cualquier modo entré en ese juego y, siguiendo esas tendencias, inmediatamente –¡ah inmediatez!- dibujé en mi cabeza un prototipo de humano.
No se parecía a lo que hemos visto en televisión. Es difícil resumirlo en unas cuantas palabras -para eso está el cine-. Ahora que lo pienso es parecido al que plantearon mis amigos de pixar en wall-e. Quizá después saque una película o un corto en donde explique mi visión futurista del hombre. O, no sé, probablemente pueda expresarlo a través de un logotipo.
Pero si quisiera dar unos breves trazos. Tomando como referencia lo que mi amistad apenas subrayó, comenzaría diciendo: bien, no tiene pelo, uñas o cejas. A ese gusano, agrégale las extremidades, vístelo futurísticamente (yo creo que los rombos y cuadros habrán regresado para entonces), tendrá un sentido más, pónle una tercera oreja, ojos en la espalda y ya está: el modelito físico del futuro. Después ponle un nombre y sácalo a pasear.
En el plano social, veo a mi “avatar” a la Ryan Bingham, llevando solo una mochila. Y nada más. Éste sería enteramente independiente a/de la humanidad y absolutamente subordinado de las tecnologías que nosotros mismos desarrollamos. No hace falta ser sociólogo para darse cuenta de ello, el tema está trilladísimo: nos separamos cada vez más unos de otros.
En esa mochila estaría la nueva versión del iphone –con esto pretendo decir que el iphone permanece por varios años más-, un cambio de ropa y un par de cosas más.
La parte espiritual no sé cómo imaginarla. Hay de dos: o es ateo, o es un ecléctico que ha logrado reunir o resumir las religiones en una sola. Psicológicamente está destruido.
Y acá termina el juego. Sería un poco depresivo seguirle. Malditas tendencias. ¿Irán en realidad en contra de la propia definición de hombre?, ¿Nos llegaremos a acostumbrar en algún momento a estos nuevos mundos?, ¿qué no el hombre es un animal social?, o ¿eso ya quedó como una etapa más de la evolución que ya superamos?, ¿se puede definir y construir al hombre en sí mismo y sin los demás, sin la sociedad?
10 diciembre 2009
Oh, no... ¿no tiene título?
27 octubre 2009
Adiós fotos en el blog
15 septiembre 2009
Or are we dancer?
08 septiembre 2009
Lovers in Japan
Me he trabado en la nada por unos minutos antes de comenzar a escribir. Ahí (aquí) frente a la computadora tuve “un viaje”. Fui a mi sueño de hoy, que me tiene todavía angustiado. Es una especie de ansiedad ligera que invade mi subconsciente desde ese momento y de la cual no me he podido liberar.
No creo que tenga algo qué ver con el peso del trabajo, o de los exámenes o con Los Secretos de la Razón; no con mis errores pasados o la crisis, la gripa porcina o el concierto de KOL; tampoco creo que esté relacionado con el video experimental (que no es experimental) o con la BigMac que comí. No. Creo que es un simple desliz de mi imaginación o de mi creatividad. Quizá sea la falta de creatividad o la cena con queso.
Estaba en el aeropuerto (uno inventado, muy al estilo Charles de Gaulle). Me acompañaban mi familia y mi novia. Era un día nublado, con mucho trabajo y exámenes finales; uno esperanzador en el que dejaría todo aquello atrás para comenzar un viaje a tierras nuevas. Era –quizá- una premonición de una salida (desde un aeropuerto que no conocía). Iría a estudiar una maestría o algo así. Me habrían dado una beca en el extranjero.
Nos despedimos. Hubo lágrimas (y así). Y (así sin más), después de horas de filas y de papeleo, recordé que no había hecho la maleta. No llevaba conmigo nada más que un par de dólares. Y allí me desperté, pero el sueño ha continuado en mi imaginación.
Descubrí que no era yo, sino un japonés (hijo de mexicanos) que viajaba por primera vez acá desde el aeropuerto de Kansai. Era un artista que venía a exponer su trabajo y era precisamente su trabajo el que olvidaba. Era mayor que yo, tenía como 35 años; era bajo de estatura, sus ojos no estaban rasgados a la japonesa, sino a la mexicana. Le gustaba escuchar Lovers in Japan cada vez que salía de viaje. De hecho la escuchó ese día. Él sí llegó acá. Y llegó a salvo. Y, para poder traer sus obras, tuvo que tomar dos trabajos. Comenzó a dar servicios de telefonía y clases de japonés. Por la tarde pinta y vende este nuevo material anticreativo a precios bajos.
Es fecha que su obra no llega. Es fecha que no aprende español.
04 septiembre 2009
"De reojo" (2006), Betsabeé Romero
Tuve el placer de ir a Marco hace unos días. Me topé con un cuarto lleno de retrovisores de coche que reflejaban un video con carreteras fronterizas vacías y peligrosas. Pero lo mejor fue la poesía que estaba pegada a la pared con vinil.
Como la Mirada de infinitas mujeres que recorren
Diariamente trayectos peligrosos
Por ir a su trabajo,
Por ir a su escuela,
Por regresar o ir cerca de la frontera,
Como en Ciudad Juárez,
Como en Guatemala,
Chivos expiatorios de la política, del narcotráfico y de la pobreza,
Mujeres que bajan y suben de sus transportes
Mirando de reojo,
Espejeando,
Como con espejos retrovisores
De una Mirada tatuada de oraciones
Una Mirada que hemos aprendido involuntariamente
A llevar a cuestas,
Volteando incesantemente
Para ver si alguien nos sigue
Si alguien esta escondido en la parada
Si van siguiendo al colectivo
Si en el camión alguien nos mira
Espejos llenos de rezos y plegarias
De las hijas, de las madres y de todas
Las que somos y queremos.
En este transitar al sur de las fronteras.
03 septiembre 2009
worthless battles
A veces luchamos batallas muy al estilo de Sísifo. Y pasamos eternidades subiendo enormes rocas por laderas tan empinadas que, cuando estamos a punto de llegar a la cima, invariablemente, se precipitan al vacío y nos fuerzan a comenzar de nuevo.

