26 septiembre 2006

El nuevo Pedro... y el lobo

Todos hemos escuchado alguna vez, en boca de cientos, la historia original de Pedro y el lobo. La que cuento ahora no tiene nada que ver con la primera; está titulada así por una razón que pronto descubrirán. Me refiero a la historia del nuevo Pedro y el lobo.

El nuevo Pedro va a su pueblo natal y se topa con la sensibilidad de los creyentes musulmanes al citar, en su discurso en Ratisbona, las palabras de un emperador bizantino, quien consideró que algunas enseñanzas del profeta Mahoma eran “malas e inhumanas”, particularmente su “orden para propagar la fe mediante la espada”. El lobo se enfurece: salta, aúlla, quema conventos, mata monjas... Así de complejo era el hilo. Así se envolvieron los musulmanes -a quienes respeto profundamente- para encontrar en las palabras del Santo Padre una ofensa. Es como cuando el hermano mayor se molesta porque el pequeño, que apenas tiene 3 años, le dice de un insulto: “lo dice por ingenuidad”- grita la madre, mientras el crecido golpea ya al infante.

Es ésta una historia distinta a la del auténtico Pedro con el auténtico lobo. En aquélla, Pedro da un discurso en donde miente para engañar a todo el pueblo. En ésta, el nuevo Pedro pronuncia un disertación perfectamente madurada para cultivar y limar a todo el pueblo. Y resulta que, mientras que en la vieja historia el pueblo obedece atentamente, en ésta el pueblo tuerce las palabras para encontrar una situación de la que se puedan aprovechar para atacar.

Para poner fin a las polémicas, Benedicto XVI convocó a la residencia de Castel Gandolfo, en las afueras de Roma, a los representantes de 22 naciones con mayoría musulmana que mantienen relaciones con la Santa Sede. Allí manifestó por tercera vez su respeto por la religión musulmana, y los invitó a fomentar el diálogo interreligioso, que considera vital para el futuro de la humanidad. El nuevo Pedro aseguró que estaba “satisfecho de haber convocado la reunión, para así consolidar los lazos de amistad entre la Santa Sede y los países musulmanes del mundo”, sin entrar a fondo en la controversia causada por su disertación sobre la fe, la violencia y el Islam pronunciada en Alemania.

Me parece ver dos caminos:

El primero es la paz efectiva con el pueblo musulmán e incluso muchas conversiones enraizadas en los acontecimientos mencionados. Esta vía es de sobra para los optimistas, ande conmigo quien pueda.

El segundo es oscuro y ruidoso. Es un camino en donde los musulmanes siguen reaccionando mal; una calzada en donde apenas se dibuja la paz. Es ésta la carretera de la guerra.

2 comentarios:

  1. sabio de domingoseptiembre 27, 2006

    hey pues aiq soluciona resto cuanto antes con nuestro comportamiento personal, yo creo.

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  2. ¿Raro no? Parece que el camino optimista es el más provechoso, tanto para el lobo como para el nuevo Pedro y sus seguidores. Y sin embargo, el mundo se empeña en defender al lobo. Desesperante...
    Brillo filosófico de tus premoniciones comunicólogas, luz que abre el variado mundo tuyo que algunos llegamos a conocer. Hermano, saludos bajo el gris cielo de la ciudad de tus amigos. Sigue escribiendo, que seguiré leyendo. Un abrazo!

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